Filmoteca en vivo – Harry Dean Stanton

Harry Dean Stanton forever – ENERC (Moreno 1199, CABA) – Gratis

Mil vidas se asomaban en su murada perruna y en la voz suavemente resposa. Encarnó de las más diversas maneras al lado B del American Dream, a los que se quedaron afuera, a los que no podían. Se volvió una leyenda solitaria, a fuerza de perdurar y de una coherencia total para elegir lo que podía hacer. Hasta siempre, señor Stanton. Con usted se fue un poquito de todos nosotros.

Domingo 15 – 17hs. CISCO PIKE (EUA-1972) de Bill Norton, c/Kris Kristofferson, Karen Black, Gene Hackman, Harry Dean Stanton. 94’.

Un joven músico preso por tráfico de drogas sale de la cárcel y trata de rehacer su vida, pero todo se complica porque el pasado vuelve en la figura de un policía ansioso por hacer negocios fáciles. Obra mayor y prácticamente desconocida que representa como pocas el desaliento post hippie. En rigor es, además, un policial negro actualizado con su galería de personajes excéntricos entre los cuales se destaca Stanton, por supuesto.

19hs. ESCAPE DE NUEVA YORK (EUA-1981) de John Carpenter, c/Kurt Russell, Donald Pleasence, Harry Dean Stanton, Adrienne Barbeau, Lee Van Cleef. 99’.

En un futuro que hoy ya es pasado, toda la isla de Manhattan es una prisión de máxima seguridad, sin ley alguna para regir la vida de sus internos. Allí cae, desde luego sin quererlo, el presidente de los Estados Unidos y allí debe ir, también sin quererlo, Snake Plissken para rescatarlo. El mejor aliado de Plissken es también el peor, Brain ( Stanton, claro), que ahora te ayuda y dentro de quince minutos de traiciona. No se puede vivir bien sin ver esta obra maestra al menos una vez por año.

21hs. PARÍS-TEXAS (Alemania / Francia-1984) de Wim Wenders, c/Harry Dean Stanton, Nastassja Kinski, Dean Stockwell, Bernhard Wicki. 147’.

Bajo el sol del desierto camina un hombre que está perdido dentro de sí mismo. Se irá encontrando de a poco, rescatado por sus afectos, hasta recordar lo que necesita para volver al sol a seguir buscándolo. El último gran film de Wenders se apoya de manera irreemplazable en el protagonismo de Stanton, capaz de transmitir con cada pliegue de su rostro un estado del alma.

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