Lav Díaz: El Cine Anti-Feudal

Entrevista a Lav Diaz por Michael Guarnieri (*)

“La explotación nunca está bien para mi”: El Cine Anti-Feudal

En el nuevo panorama de cine filipino, Lav Díaz (Datu Paglas – Mindanao, 1958) es el director más antiguo y  galardonado. Captó la atención internacional con su segunda película independiente Evolution of a Filipino Family (2004) una saga familiar de diez horas de duración, crónica de dieciséis años de historia post-colonial filipina.
El procedió a definir / refinar su estilo sin concesiones sobre la base de la tecnología de mini-DV, planos estáticos muy largos y una narrativa no lineal.
Ganó el Concurso Venezia Orizzonti por dos años consecutivos: en 2007 con Death in the Land of Encantos y en 2008 con Melancholia, 543 y 445 minutos respectivamente.
Me acerqué a Lav Díaz en el 67 º  Festival de Cine de Venecia, donde fue parte del jurado de Orizzonti: en lugar de enfocar en su marca registrada de largas tomas estéticas, prefería confrontar con él sobre la reciente crónica negra de Filipinas.
El debate continuó a través del intercambio de correos electrónicos durante los próximos meses, tocando temas como su carrera en el sistema de estudios y el papel revolucionario de los cineastas independientes en la llamada “era digital”.

Michael Guarnieri: Me dí cuenta de la similitud entre la premisa de tu cortometraje Butterflies have no memories  (2009) y el secuestro de un autobús en Manila el 23 de agosto de 2010: en ambos casos, un policía que perdió su trabajo (por “trabajo” me refiero a “dinero, respeto, autoridad”) se convierte en un criminal y pone en peligro la vida de turistas inocentes.
¿Crees que lo que sucedió en Manila es “una triste coincidencia”, “un caso aislado”, o se puede considerar el resultado de precisas causas socio-políticas, económicas y psicológicas?

Lav Diaz: La naturaleza primordial del hombre es esencialmente feudal en cuestiones de poder. El dinero, el respeto y la autoridad son representaciones de la cultura feudal del hombre. Toma a Putin, Gadafi, Ahmadineyad, Ferdinand Marcos o el ex jefe de seguridad de Butterflies have no memories : puede ocurrir en cualquier lugar. Lo trágico en el caso específico del secuestro de Manila es que es una clara representación de una cultura – la filipina – que sigue siendo trágicamente feudal en su naturaleza.
El personaje aquí es Rolando Mendoza, oficial del ejército que estaba a punto de retirarse, pero fue dado de baja sin beneficios debido a su presunta participación en una actividad delictiva, la cual negó. No podía aceptar la pérdida de su estatus social, por lo que secuestra un autobús lleno de turistas chinos y exigió el restablecimiento, es decir, tener todo de vuelta.
En una encuesta que salió en los medios de comunicación de Filipinas (Filipinas Daily Inquirer, 28 de marzo de 2011), la institución militar es la más corrupta de todas las instituciones en el país: hace un mes, el ex jefe de las Fuerzas Armadas de las Filipinas, el general Ángelo Reyes, se suicidó (por primera vez en el país) después de ser acusado de embolsarse cientos de millones.
Entonces sí, el secuestro puede estar ampliamente ligado a las condiciones socio-políticas y económicas del país. Y psicológicamente, el acto desesperado de Mendoza no es tan diferente de la campaña criminal de Gadafi y el esquema del terrible ex jefe de seguridad: son tres seres primarios que no podían aceptar la pérdida de sus privilegios feudales. El bus turístico, Libia y la isla en Butterflies have no memories  son lo mismo, sangrientos y desafortunados lugares en el que los seres humanos retroceden a su origen animal salvaje.

MG: Sus historias no puede ser descriptas como esperanzadoras, al menos no con un clásico final feliz: ¿cómo conciliar el objetivo humanista de su cine con su descripción despiadada de los sufrimientos sin fin?
Quiero decir, sus películas podrían ser (y de hecho lo son) acusadas ​​de disfrutar “el estado de ánimo sombrío, decadente” como una especie de “pornografía de la pobreza”.

LD: La tragedia y el sufrimiento son parte inherente de la existencia del hombre y la muerte es inevitable. Solo la verdad es regeneradora y liberadora si la encuentras y la aceptas.
Es por eso que un artista comprometido culturalmente no puede escapar de los problemas de su cultura, y la pobreza y la miseria sin duda son temas fundamentales en mi lucha contra la evasión con la que el  pueblo filipino está siendo alimentado.
A través de mis películas que buscan la Verdad (que por supuesto puede ser muy amplia, relativa y subjetiva), espero empujar a hacer lo mismo al espectador y cooperar en la lucha.
Estoy tratando de ser responsable: mi cine es consciente de la lucha de nuestra cultura, todas mis películas investigan, examinan, se enfrentan al desafío de la Pinoy [filipino] psique.

M.G.: ¿Quién es dueño de sus películas? Vi que la mayoría de ellas puede ser descargada ilegalmente de Internet. ¿Está bien la existencia de estas copias piratas? ¿Puede ser considerada como parte de su teoría de la “teología de la liberación digital?

LD: Son mías Heremias, Death in the Land of Encantos y Melancholia, y soy dueño de una parte de Evolution of a Filipino Family.
Sí, la venida de todo lo digital ha liberado todo lo que es el cine. Cargar, descargar, copiar, compartir, reproducir se han convertido en piezas fundamentales de la dinámica de la circulación. El cine hoy no sólo procede de los estudios a las salas, centros comerciales, televisión, dvd, museos y festivales. El Zeitgeist presenta todo un nuevo universo cinematográfico. Y al contrario de lo que la gente de las grandes empresas siguen diciendo hasta el infinito – que la descarga de películas está matando al cine – en realidad lleva el cine a mayores alturas sólo por el hecho de que uno puede ver todo ahora, que puede conducir a una mayor comprensión del medio y de la propia realidad .
La naturaleza de los empresarios del negocio cinematográfico (y muchos de los llamados “directores independientes” son en realidad hombres de negocios) están descontentos de perder beneficios (pero continúan haciendo millones!), mientras que la demanda de las masas de espectadores es tener el cine en sus propios términos, y  en realidad poder ser ahora dueño de su cine.
Es porque el director de cine – ahora me refiero al director de cine verdadero- , su compromiso principal es liberarse de la configuración feudal del viejo sistema. Lo digital ha hecho esto posible, desde la adquisición de herramientas para que el cineasta haga frente a las demandas de la audiencia, sobre todo en la cuestión del acceso.
La accesibilidad es todavía un gran problema ya que en las Filipinas como en todas partes el 98% de los teatros son comerciales, pero lo digital está creando una revolución cultural en el cine.
Como se refleja en la era digital, en este siglo XXI la lucha por la liberación sigue siendo la visión más importante y la praxis. Con la ayuda del cine comprometido, a finales de siglo el hombre debe haber erradicado todas las configuraciones feudales: no más reyes ni reinas, no más dictadores, no más regímenes autoritarios, no más monopolios, no más fronteras, no más propietarios, no más dioses.

MG: ¿Qué aprendiste durante el “pito-pito – período de aprendiz” en The Good Harvest Studio [una rama comercial de Regal Films, una compañía de producción para la que el joven Díaz hizo sus primeras películas]?

LD: El pito-pito (“siete de cada”) fue uno de los esquemas más explotadores y brutales que se hayan hecho en la producción de películas. Regal Films – uno de los mayores estudios de producción en Filipinas – nos imponía a nosotros los cineastas siete días de pre-producción, siete días de rodaje y siete días de post-producción. He visto gente de producción colapsar de fatiga. Durante el rodaje de Serafín Geronimo: The Criminal of Barrio Concepcion, tenía una severa gripe. Estaba tomando un montón de antibióticos y  de café negro para mantenerme despierto y ser capaz de terminarlo. Me desmayé en el último día de rodaje. Sinceramente, pensé que estaba muerto. Y todo el mundo lo hizo con salarios muy bajos. Fue un infierno. El proceso me despertó, así que dejé la industria del cine, el llamado “sistema”.

MG: Dada su experiencia, tanto en el cine mainstream / industrial / comercial como en el independiente /  cine de arte y ensayo, ¿cree usted que es posible que en una película de 90 minutos coexistan la explotación material y una reflexión humanista sobre temas de actualidad contemporánea?

LD: La gente se compromete por una razón: al principio yo también era parte del sistema. Las cosas pueden coexistir y algunas personas pueden vivir con las contradicciones. Sin embargo, mientras trabajaba para Regal Films entendí que es fácil hacer explotando  y luego inyectar cosas allí, hacer un montón de dinero y decir “Hey, me estoy divirtiendo y es sólo una película!”. Sí, eso es posible y ha habido un diluvio desde el nacimiento del cine, pero no puedo hacerlo: la explotación nunca está bien para mí, tanto en una película de género como un método de producción.

MG: He leído que el siguiente largometraje será Agonistes. ¿Puede decirme algo sobre su próximo proyecto?

L.D.: El título provisional es Agonistes (1) . He rodado algunas escenas en 2009. Quizás pueda ser capaz de terminarla este año. Agonistes se trata de tres hombres pobres que van cavando en busca de un tesoro.

 (*) © editado por Michael Guarnieri , revista La Furia Umana nº 9, verano 2011.

 NDT: (1) El título final es “Florentina Hubaldo, CTE” (2012)

 Traducción & adaptación de Jorge Cappelloni

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