Visages Villages de Agnès Varda y JR

Visages Villages: encantador viaje
al mundo  de Agnès Varda y JR.
Y sobre cómo eternizar el arte 
efímero.

 Por Lorena Sánchez

Contar con una nueva película de Agnès Varda en cartel es una maravillosa oportunidad para no dejar pasar, garantiza alegría, emoción artística, sorpresa y disfrute visual. Si además está realizada junto con el talentoso fotógrafo y muralista urbano JR, agrega monumentalismo, picardía y multiplica su creatividad, frescura, juego y rebeldía. A sus directores, de 89 y 35 años respectivamente, los une la vanguardia, la vitalidad, la sensibilidad social y la curiosidad.

En Visages Villages ambos recorren pueblos de la campiña francesa con el camión mágico de JR, un estudio-cabina de fotos ambulante que toma e imprime imágenes en formato afiche. En cada lugar conocen a pobladores y viandantes -granjer@s, carteros, am@s de casa, portuarios, emplead@s, cuentapropistas-, con quienes conversan sobre su vida, sus trabajos y oficios. Los retratan en gigantografías y el equipo de JR las adhiere tanto a fachadas de edificios, containers y tinglados como a tejados, tanques cisterna, piedras en playas! y cuanta superficie se preste a visibilizar sus rostros, gestos y expresiones contextualizando alguna faceta de su cotidianeidad o historia.

 Solas o en collages, estas intervenciones gráficas sumamente creativas humanizan el espacio urbano y rural y re-habitan barrios abandonados. Como homenaje a sus lugareños -anónimos hasta ese momento para el público y el cine- las performances convierten superficies y paisajes en monumentos –efímeros- que quedan eternizados por el registro fotográfico y cinematográfico, dotando de un momento de notoriedad en la historia de cada sitio y sus habitantes.

Entonces, está la investigación de campo (previa, de locaciones y personajes y la manifiesta, de charla con ellos y aparición de más personajes), el recorrido, la producción de la fotografía y el registro de la filmación. La representación va traspasando de uno a otro soporte, redimensionada, cambiando el formato y renovando la a/puesta. Fotografía, muralismo y cine funcionan tanto como herramientas para narrar lo que a su paso Agnès y JR encuentran como fuente de vivencias que la experiencia compartida les genera.

Los diálogos entre ellos y los relatos en off, dan cuenta de sus conversaciones sobre la vida, la juventud y la vejez, la fotografía y la historia del cine, qué los inspira, cómo trabajan, qué recuerdos les evoca su trayectoria, sus afectos, relaciones familiares y amigos. Además de mostrar paisajes, gente, modos de vida y sueños de los lugareños, la película es un viaje hacia ellos mismos. Su presencia en cámara es casi permanente, con ellos conduciendo y generando la historia pero la autorrefencialidad está al servicio de la fundamentación de la obra.

El resultado es encantador, una celebración del arte y de la vida donde convergen miradas y disciplinas en constante interrelación. Un documental lúdico y con contenido social que no elude mensajes ecologistas, feministas y críticas hacia la hiper-productividad del capitalismo. Y como la narración también incluye tensión y misterio, cerca del final irrumpe un desplante simbólico a descifrar.

Varda, fotógrafa y cineasta francesa de origen belga, autora de filmes de ficción y documentales conocida como una de las representantes experimentales de la Nouvelle Vague, demuestra en cada obra cómo seguir innovando a poniendo cuerpo y alma en cada creación. En el último semestre, esta artista que desde sus comienzos instó a las mujeres a “salir de la cocina y estudiar cine”, recibió el Oscar Honorario de la Academia de Hollywood y el Premio Donostia del festival de San Sebastián, entre otros, por Visages Villages, donde plasma la combinación de sensibilidad, imaginación, visión política y admiración mutua que encuentran con JR, conocido por sus monumentales retratos de gente real ubicados en espacios públicos en acciones de activismo y su energía arrolladora.

Acorde a sus ansias de independencia y a los tiempos que corren, la película fue financiada principalmente a través del crowdfunding, venta de copias a museos y fondos de ONGs, con producción de la hija mayor de Varda. Se estrenó la última semana en Argentina con una duración de 93 minutos. No se la pierdan!

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