El genio de Federico Fellini, realidad y sueño

En Padua una muestra con dibujos, películas y disfraces a 100 años de su nacimiento.

Shakespeare escribió «somos de la materia de la que están hechos los sueños» y Federico Fellini, el director, dibujante, poeta, el hombre que a su esposa Giulietta Masina antes de ser operado, en 1993,(año del Oscar a su carrera y el de su muerte), le deja una carta en la mesita de luz del hospital con la frase inicial «un beso aun antes de dormirme», tal vez sea uno de los mejores ejemplos.
Un artista de la imagen donde la realidad, las mil caras de la realidad, se convierten en visión de sueño, y viceversa.
La carta a su esposa, protagonista de películas como «La Strada», «Giulietta degli spiriti» o «Ginger and Fred«, con otro compañero de viaje en el campo del séptimo arte como Marcello Mastroianni, es una de las muchas piezas significativas que componen la exposición en Padua, del 14 de abril al 1 de septiembre (catálogo Skira), dedicada a Fellini, al genio del cine nacido en Rimini el 20 de enero de 1920 y fallecido el 31 de octubre de 1993 en Roma, después de un ataque cerebral unos meses antes en su ciudad natal.
La exposición, comisariada por Vincenzo Mollica, Alessandro Nicosia y Francesca Fabbri Fellini, y organizada por el Departamento de Cultura,con la colaboración de Rai y Rai Teche, titulada «Hacia el centenario. Federico Fellini. 1920-2020″, comienza de hecho, las celebraciones que recordarán los cien años transcurridos desde el nacimiento del director. Una exposición destinada no solo a rendir homenaje a uno de los protagonistas más notables del mundo del cine italiano, ganador de cinco Oscar, sino a mostrar a través de los diversos signos de su obra, incluidas muchas inéditas, la complejidad humana y cultural, y sobre todo, para dar a conocer su trabajo a las nuevas generaciones con la esperanza de que una vez que salgan de la muestra «tengan el deseo de ir a casa y ver una película suya«, como dice su sobrina Francesca.

El itinerario de la exposición abarca desde imágenes de la familia en Rimini hasta documentos de principios de la década de 1940 en Roma para revistas de teatro o comedias de radio, con Marcello Marchesi, como «Primer trabajo», o  con Ruggero Maccari. Luego el cine es el patrón, con los documentos sobre «Sceicco Bianco» de 1952, con la escritura de la carta de Alberto Sordi o el plan de trabajo, el guión de la»Dolce vita» de 1960, los contratos de Mastroianni y Anita Ekberg. Las cartas de protesta de las asociaciones católicas contra la proyección de la película, los carteles de las muchas obras maestras, «8 1/2″ o «Amacord», la cabeza en papel maché de «Satyricon», el modelo de «La nave va«, las cartas de los archivos ministeriales de «revisiones preventivas». Están los trajes de «Casanova», historia veneciana con Donald Sutherland; están los recuerdos transmitidos en el monitor de quienes trabajaron con él, como Tonino Guerra; Hay casi 200 de los dibujos que Fellini ha creado durante su vida para dar cuerpo a sus personajes, sus fantasías, incluso eróticas en la eterna confrontación entre el hombre y la mujer: una habitación «prohibida para menores» para las películas se titula «Erotomachia» o muchas de fotos de escenas .
La figura de un «narrador» parece emerger de la exposición a través de las muchas formas que dan vida a la imagen. Y Andrea Colasio, asesora comunal de cultura, la acerca – creando un hilo común entre Padua y Fellini- a otro gran «narrador» como Giotto, cuyos frescos para la Capilla Scrovegni están a solo unos pasos del lugar de la exposición, los Museos Eremitani. «Lo que sé, dijo Fellini, es lo que quiero contar.
Francamente, contar me parece el único juego que vale la pena jugar «

fuente:Roberto Nardi – ansa.it

traducción y adaptación de Jorge Cappelloni

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