Hoy – El silencio de Ingmar Bergman en el Espacio Cultural Bronzini

El Sábado 22/06 a las 20 hs proyectaremos El Silencio de Ingmar Bergman, en el marco del ciclo dedicado al maestro sueco que organizan conjuntamente el Cineclub Dynamo y el Espacio Cultural Bronzini – Rivadavia 3422, Mar del Plata.

En la larga relación entre el cine de Bergman y Argentina, El Silencio ocupa un lugar destacado. Se trata de una película hipnótica e inquietante que, por un lado, cierra la así llamada «trilogía del silencio de Dios» (siempre negada por Bergman) y por otro lado adelanta muchas cuestiones de su filmografía posterior, además de describir una psique humana confusa, compleja y laberíntica.

EL SILENCIO (Tystnaden) de Ingmar Bergman con Ingrid Thulin, Gunnel Lindblom, Jorgen Lindström, Birgen Malmstem. – Suecia / 1962 / 96 min / digital

Dos hermanas atraviesan una ciudad desconocida cuando regresan de unas vacaciones. El hijo de la menor viaja con ellas y aumenta la tensión erótica entre las dos mujeres que, en su vínculo perverso, funcionan como dos caras de una misma persona. La mirada acusatoria de la mayor condena, con su cuerpo enfermo, la salud que la menor ostenta y, mientras aquélla no busca sino infligirse dolor, ésta roza infructuosamente el placer en encuentros ocasionales que terminan en la insatisfacción y en el asco. Si hay algo concreto en la profundidad semántica del film es la idea de la propia desintegración; un lugar y lenguaje extraños no fuerzan ningún acercamiento y la distancia es tanto mayor cuanto más penetrante es la soledad. Varias escenas son recordadas y no sólo por vehiculizar la incomunicación: la relación entre las hermanas se mueve en una delgada línea entre el resentimiento y el deseo; y la relación madre-hijo se torna más de una vez incómoda para el espectador. (Malba.Org)

Día y hora: Sábado 22 de Junio – 20 Hs

Lugar y Dirección: Espacio Bronzini – Rivadavia 3422, Mar del Plata

Entrada: Colaboración Voluntaria

En 1964 fue estrenada y secuestrada -con orden judicial- por un contenido sexual que resultaba escandalizante para la censura. No así para los cinéfilos rioplatenses, que pueden adjudicarse haber descubierto a Bergman desde la proyección de Juventud, Divino Tesoro en el Festival de Punta del Este en 1952, mucho antes de que trascendiera en Europa o Estados Unidos.

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