La Noche de las Ideas: reflexiones movilizadoras al lado del mar

Por Lorena Sánchez
https://sanchezsacco.tumblr.com/

Cada verano, “La Noche de las Ideas” le agrega una dimensión reflexiva y de experiencia performática al descanso playero en la costa atlántica. Cuatro jornadas con charlas, talleres, video y mini espectáculos invitan a pensar, debatir y disfrutar de experiencias culturales participativas junto a científicos y artistas en.

Es un evento global impulsado por el ministerio de Europa y Relaciones Exteriores de Francia se realiza simultáneamente en 90 países con adaptaciones locales. La temática de su edición 2020 es “Ser viviente. Estar vivo” y se desarrolla con filósof@s, antropólog@s sociólog@s, historiador@s, escritor@s, dibujant@s, músic@s, teatrist@s y cada vez más público. El 29 y el 30 de enero tuvo lugar en el Viejo Hotel de Ostende y el 31 y el 1 de febrero se desarrollará en el Museo MAR de Mar del Plata.

Cubrimos dos de las conferencias que acaban de realizarse durante su estadía en Ostende y cuyos oradores estarán presentes también en Mar del Plata.

Las razones y las sinrazones del racismo

La charla ‘Entender el pasado del racismo presente para que no tenga futuro’ de Jean-Frédéric Schaub actualizó las discusiones historiográficas en torno al tema racial y el origen de su rechazo.

El historiador se refirió al fenómeno de las “razas malditas”, consistente en atribuir a una parte minoritaria de la sociedad caracteres infamantes que se transmiten de generación en generación, por lo cual no hay que mezclarse con sus integrantes —lo cual por otra parte niega la posibilidad de matrimonios entre ambos grupos—. Es necesario señalar que en estos casos (se menciona uno en Francia y otro en Japón) no hay ninguna diferencia racial entre discriminantes y discriminados: simplemente una parte de la población es dejada afuera y no hay posibilidad alguna de recomponer el vínculo. Mencionó el caso del sistema africano occidental —endógeno—, donde la esclavitud forma parte de la cultura y a los ‘intocables’ de la India.

También mencionó las reacciones contra gitanos y judíos en tanto minorías en el mundo cristiano europeo y contra los mestizos en América. Por otra parte según las ideas del Iluminismo —coincidente temporalmente con el período álgido de la importación de esclavos africanos en América— ‘los esclavos merecían ser esclavos por ser inferiores’.

A diferencia del resto de los historiadores, su propia opinión respecto de los orígenes del racismo es que “en la península ibérica, la liquidación del judaísmo se basó en empujar a las familias judías con amenazas y promesas para que se convirtieran al cristianismo o se exiliaran. Al principio, los cristianos ‘de familia’ recibieron bien a los conversos pero cuando éstos ocuparon lugares de poder comenzaron a verlos como competencia, señalando que eran distintos a ellos porque en sus venas corría ‘sangre infecta’. El proceso político de separación pasa por ese carácter infecto y el mismo modelo de segregación (sangre pura vs. sangre impura) también se ve en América durante la Conquista en el mestizaje generado por los españoles, dijo Schaub.

Así, el racismo controla los procesos de acercamiento desde los márgenes hacia el centro y toma en cuenta que los grupos y las sociedades cambian.

En la categoría de advenedizos entran desde los nobles de segunda categoría que compraban sus títulos de nobleza; los cristianos nuevos: los judíos convertidos y los libertos -esclavos liberados-; hasta los mestizos, conquistados integrados en la vida de sus conquistadores españoles y los niños bastardos legitimados por el rey.

Fortaleciendo aquella idea, mencionó la persecución de judíos y ortodoxos en Croacia al término de la segunda guerra mundial. Allí, los intentos de las misiones católicas en busca de que los segundos se convirtieran al catolicismo para que no fueran asesinados, terminaron siendo inútiles ante el argumento de que la fe de bautismo no podía cambiar la naturaleza profunda de los serbios: ser inicialmente ortodoxos.

Ante una de las preguntas del público que englobaba distintos tipos de discriminación, Schaub recalcó la diferencia entre la persecución religiosa, donde existe la posibilidad de conversión, y el racismo, que se manifiesta contra algo interno que no se puede cambiar, componente que se transmite fatalmente de generación en generación.

Acerca de las reacciones y el razonamiento de los discriminadores, el historiador ilustró con un cuento. Un campesino afirmaba que de sus vacas las blancas eran mejores que las negras. Cuando le preguntaron si se debía a que las más primeras daban mejor leche o carne que las segundas, el campesino aseguró que la producción de las blancas era excelente y muy demandada por sus clientes. Ante la pregunta sobre si era peor la de las negras, el hombre respondió que de ninguna manera, que ésta también era muy buena. Entonces le preguntaron por qué decía que las blancas eran mejores que las negras si afirmaba que eran tan buenas las unas como las otras. “Porque las blancas son mías!”, afirmó. «Ah… claro. ¿Y las negras de quién son?”. “Son mías también!”, contestó el campesino.

‘El deseo, motor de la vida’

«No podemos hacer del feminismo un nuevo Dios porque genera sufrimiento. Las mujeres nunca logran ser suficientemente feministas, siempre falta algo más, y los varones sienten que nunca terminan de hacer nada bien», admitió Tamara Tenenbaum al comienzo de su charla ‘El deseo, motor de la vida’.

Al mismo tiempo, las feministas no deben ser vistas con una carga negativa, reclamó. “Nos mueve el deseo que es una energía vital, una fuerza que tiene que ver con la construcción y no con la destrucción”, expresó.

Es que muchos discursos públicos, especialmente los que circulan en las redes sociales “dividen todo entre el bien y el mal. Las ideas que están del lado del bien inflan que se puede elegir estar del lado del bien. Y ser feliz. Hay una obsesión contemporánea con la felicidad, el bienestar, tener vínculos sanos, alejarse de la gente tóxica. La felicidad como commodity (que queremos comprar) es relativamente nueva. Antes no era lo más común desear tener vidas felices. Importaba más tener una familia”.

Y “es una crueldad decirle a alguien que su felicidad depende de sí mismo”, agregó Tenembaun. El deseo se identifica con la voluntad y no con el sujeto escindido de Freud y Lacan. A medida de que se erosionan algunas estructuras se va hiperinflacionando el optimismo y la noción del sujeto que todo lo puede y no necesita a nadie. Es un sujeto basada en un modelo de masculino de fuerza”.

Por otra parte, “solemos referirnos a una felicidad individual. ¿Por qué no pensarla cómo algo colectivo?”, propuso la filósofa.

Ambos conferencistas también participarán en las jornadas de Mar del Plata.
Programación: http://ifargentine.com.ar/wp-content/uploads/2020/01/1579624897.pdf

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