Libros: Cine Mudo Argentino 1896-1932 

El libro de autor Cine Mudo Argentino 1896-1932 es una compilación e investigación de Fernando Luis San Martín,que reúne un exhaustivo trabajo de investigación y compilación de la historia y el recorrido por la producción silente nacional.Pretende revisar en términos de integridad e ideas el primer período de nuestro cine, que para cierto publico es totalmente desconocido.ocupándose de un tema apasionante, que si bien cuenta con ensayos e investigaciones, carece de compilaciones más concluyentes. Este libro, fundamentalmente se  dirige a los jóvenes cineastas, cinéfilos y demás interesados. El libro puede ser adquirido por mercado libre:https://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-741307799-libro-historia-del-cine-mudo-argentino-18961932-_JM?quantity=1

Introducción.

«El cine nacional tiene, en realidad, su punto de origen marcado en el tiempo hace muchos años, tantos como ciento veinte años más o menos. Entonces hubo hombres inquietos, bohemios, artistas teatrales, que llevados por un entusiasmo eminentemente artístico, encararon la labor cinematográfica disponiendo sólo de elementos técnicos precarios en extremo, y de conocimientos extraídos por observación de las muestras fílmicas de procedencia extranjera. Sin experiencias y sin esperanzas firmes de éxito, únicamente animados por un propósito noble y desinteresado de establecer las bases de lo que hoy hemos conocido como “industria nacional”, arrastraron la responsabilidad artística y económica de producir films.

La producción cinematográfica nacional en su periodo silente, fue realmente elocuente, aún más significativa que en muchos países Latinoamericanos, pero en lo concerniente a su protección y preservación del patrimonio audiovisual es aún una asignatura pendiente; en la actualidad hubo aportes significativos como los esfuerzos llevados a cabo por la Cinemateca Nacional, el Museo del Cine, el Archivo General de la Nación, el Instituto Nacional del Cine y varios actores del ámbito de la investigación, coleccionistas y archivistas de fondos fílmicos, recuperando así varios films impresos en base de nitrato, lo cual los hace totalmente inestables y frágiles, otros en reducciones a 16 mm, los cuales perdieron los virados originales a distintos colores, como era usual filmarse en el cine de la época; otros con faltantes de títulos e intertítulos, o poco legibles, los cuales debieron reconstruirse, al igual que antiguos discos de pasta, frágiles que reproducían las voces y los tangos de entonces. Pero es imposible no aludir a la sistemática destrucción que ha sufrido nuestra cinematografía del período silente, sólo sobreviven un penoso 10% de aquellos originarios films.

Hoy sabemos que el cine cumplió un rol importante, en la construcción de nuestra identidad nacional, desarrollando un estilo propio y formas de narraciones que contenían tanto al criollo como al inmigrante, con su idioma, sus costumbres, idiosincrasia y universalidad ideológica.

Fue durante el período del cine mudo nacional, tal vez, la época más argentina que se haya registrado en nuestro cine; pero desconocido, aún en su propio país, salvo algunos títulos o personajes que traspasaron la barrera de lo nacional, para ubicarse entre los “adelantados” de géneros, extensiones fílmicas, o producciones internacionales. Nuestros primeros camarógrafos y cineastas pertenecían a la gran masa de inmigrantes europeos residentes en el país, el alemán Federico Figner y el francés Eugenio Py, como así también el primer film argumental, “La Revolución de Mayo” (1909), al igual que los títulos siguientes, contenían un fuerte discurso de la nacionalidad, asumida por la dirección y producción de dos inmigrantes, el italiano Mario Gallo y el español Julián de Ajuria; otras curiosidades nos revelan el pionerismo en el género pornográfico con el film “El sartorio” (1907) y la animación con “El Apóstol” (1917); otro film único por las condiciones de su realización, es el título “Amalia” (1914), encargado y protagonizado por una sociedad de beneficencia; o el film “El último malón” (1918), que el rosarino Alcides Greca filmara cuatro años antes que el director Robert Flaherty estrenara “Nanook, El esquimal”, anticipándose a lo que se denominara cine documental y de ficción; al igual que la adelantada dirección femenina en la cinematografía con el título: “El pañuelo de Clarita” (1919), son algunos de los ejemplos que hallaremos en este libro, y que sitúa a la producción silente nacional a un nivel universal sin precedentes.

La finalidad de este libro es la de hacer comprender, los aspectos sociales e históricos que ha perpetuado a la Cinematografía Argentina; especificando cronológicamente los nombres de los más destacados hombres que ejercieron esta loable actividad; desde luego mencionando las diversas facetas artísticas, comerciales e institucionales que de ella surgieron, desarrollando algunas ideas generales en torno a las producciones y sus hacedores, que nos permita entender mejor su ubicación en el contexto del cine.

El libro ha sido escrito específicamente para investigadores, historiadores, cinéfilos, cineastas, fotógrafos y principalmente para los espectadores del cine nacional, de los cuales espero que el texto, más las imágenes en el impresas; alienten al lector a retrotraerse en el recuerdo y lo incite a valorar el caudal cinematográfico que nosotros conservamos en instituciones públicas. El tema lo considero sumamente rico e interesante, lleno de estímulos y sugerencias; por lo que supone un maravilloso y pujante desafío para el venturoso desarrollo de la cultura de nuestro País.

No quiero dejar de mencionar, que existen en nuestro país, trabajos de investigación histórica sobre la producción fílmica silente; hombres como Domingo Di Núbila, Claudio España, Agustín Mahieu, Pablo Cristián Ducrós Hicken, Carlos Barrios Barón, Jorge Miguel Couselo, Jorge Abel Martín, entre otros de actualidad como: Fernando Martín Peña, Andrea Cuarterolo, Clara Kriger, Octavio Getino, Rodolfo Kuhn, etc. Ellos todos, han sabido aportar a través de su apasionamiento, una visión pluralista, con diversos enfoques de nuestro cine».

Fernando San Martin

Buenos Aires, Quilmes – 2016.

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