«Avanzar» en la vida con pequeños pasos seguros

© por Silvana Silvestri

Festival de Cine de Turín. Finalizada la 38a edición en streaming,  presentó en competición «Moving On» de Yoon Dan-bi, una historia íntima y familiar.

El film coreano Moving On (Avanzar) dirigido, escrito y producido por  Yoon Dan-bi, puede parecer una pequeña película, con el encanto de una historia íntima y familiar, si no fuera por las huellas de crueldad listas para explotar, esparcidas por las habitaciones y escaleras por donde se mueven los míticos personajes.

El recuerdo lejano de David Cooper y su emblemático texto de 1968 aparece en el fondo: no será este el caso de la muerte de la familia, pero probablemente agrega algunas piezas a su desmantelando y al mismo tiempo ofrece las razones de su obstinada resistencia.

LA ATMÓSFERA es melancólica, como pasa en las mudanzas: es verano, por motivos económicos pasarán las vacaciones y quizás un período más largo en la casa del abuelo que está en el hospital y tendrá luego necesidad de ayuda; una hermosa casa con jardín, para explorar, donde todos buscan su espacio, en primer lugar la hermana mayor Okju que desde las primeras escenas, gracias a una canción escuchada en el auto, esta triste porque  se aleja para siempre del barrio donde viven sus padres y amigos y quizás, en particular, alguno de ellos.

No tardará en coincidir su mirada con la de la niña, con sus descubrimientos, consideraciones, iniciativas, deseos de los trece años (como la cirugía plástica en sus ojos para hacerlos más redondos), pequeños pasos adelante en su crecimiento. A su llegada, inmediatamente delimita su espacio, seguida de su hermano menor Donju que no quiere sentirse excluido, pero que siempre será rechazado permaneciendo detrás de puertas cerradas. Y luego bienvenido. Escenas domésticas ordinarias, marcadas por comidas alrededor de la mesa redonda, puntos cruciales de la historia, pausas continuas que marcan el tiempo, el paso de los días, con las intervenciones tranquilizadoras y bondadosas del padre. Están esos objetos desconocidos de la casa que deben ponerlos en funcionamiento, como el sistema  de sonido o la máquina de coser, y luego se animaran los días con la llegada de la tía, mientras el regreso del abuelo los pone frente a un enigmático familiar,  todo por descubrir en su lacónica presencia.

TODO FLUYE, pero es precisamente por la normalidad que se muestran los deshechos  de la existencia, los comportamientos no exactamente tan ejemplares de los grandes que también se insinúan en el de los más pequeños, si no fuera por algunos segundos pensamientos, pero la imagen ahora está dibujada: esos adultos que están listos para realizar acciones no ejemplares, como pensar en poner al abuelo en un hogar  o vender su casa sin su conocimiento, incluso antes de su muerte, para resolver sus problemas económicos. ¿ Y qué sucede con la madre ausente? Esos adultos no son más que el espejo de lo que serán probablemente esos niños tan llenos de grandes esperanzas, listos también ellos para cometer alguna acción indecorosa, tanto es así que empiezan a entrenarse desde muy pequeños.

Bajo la mano sorprendentemente astuta de la jovencísima directora (nacida en 1990), todo transcurre con esa poética plausible que nos recuerda muchos interiores del cine asiático, desde Ozu hasta Kore’eda. El elemento interesante es que incluso si ella como estudiante de cine conoce bien los clásicos, de Kore’eda no se deja influenciar por el ambiente familiar, pero conoció  a su escenógrafo, al diseñador de interiores, quien le enseñó a hacer las localizaciones más fotogénicas y a posicionar a sus personajes en las habitaciones, una casa que parece abrazar a sus habitantes. “Es una historia muy coreana, dice Yoo Dan-bi, pero no seguí nuestra forma clásica de contarlo, porque generalmente se cuenta la historia desde afuera, esta película pertenece a una nueva ola compuesta principalmente por mujeres que intentan decirlo a través de los sentimientos ».

LA DULCE CASA de Yoon Dan-La bi recuerda a los espectadores por contraste  a la casa maldita de Parasite, no con una, sino con dos familias enfrentadas. «Lo que cuenta  Parasite, dice, tiene un objetivo diferente al mío, concierne mucho más a la sociedad que a la familia, yo quería contar una pequeña historia, una casa vista desde dentro en su intimidad. Quería mostrar cuanto un hogar es importante para no hacer la vida infeliz ».

© 2020 El Nuevo Manifiesto, Societá Coop. Editrice.
traducción y adaptación de Jorge Cappelloni

NDT: la película Moving On participo en competencia oficial de la edición online del 35º del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

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